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XII.- Tom Whittaker. Pisadas en lo más alto.

Finalizamos la serie de casos de éxito desde la discapacidad que hemos venido publicando gracias a la colaboración de ESADE. Este último caso nos describe la vida del galés Tom Whittaker, relacionada desde muy temprana edad con la escalada, que dio un giro de ciento ochenta grados en 1979 cuando un vehículo descontrolado colisionó con su coche. El accidente le causó una severa lesión que condujo a la amputación de su pie derecho y a la extracción de la rótula de la misma pierna. Tenía 31 años y su espíritu de superación y el recuerdo imborrable de su paso por cimas tan emblemáticas como el Monte McKinley en Alaska o el europeo Matterhorn hicieron que, superadas las primeras instancias de su larga recuperación, Whittaker se reencontrara con la montaña mediante la creación, en 1981, del Cooperative Wilderness Handicapped Outdoor Group. De la fundación de ese grupo de apoyo a deportistas discapacitados en adelante, Tom empezó a madurar el que sería el hito deportivo que inscribiría su nombre en la historia de la escalada para siempre: el ascenso al Everest que completó con éxito en 1998.

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