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VIII.- Hilary Lister. Surcar las dificultades de la tetraplejia

15/11/2010

De no ser por la vela, Hilary Lister no habría sobrevivido a su enfermedad. Y no porque ésta la hubiera abatido sino porque ella misma habría puesto fin a su sufrimiento. Tetrapléjica, encerrada en casa y sin ilusiones, en 2003 había escrito cartas de despedida y había investigado la dosis de morfina que necesitaba para morir.

La británica Hilary Lister sufrió en su pubertad una enfermedad neurodegenerativa que le fue limitando el uso de su cuerpo hasta llegar a una situación de tetraplejia. Hilary vive en la ciudad de Canterbury con su familia: su marido y su perra labrador. A pesar de reconocer haberse sentido tentada de poner fin de manera voluntaria a su vida en alguna ocasión, Hilary ha presentado siempre batalla a su empeoramiento físico en la mitad más reciente de su vida. Fue en 2003 cuando una irrupción en el mundo de la vela le proporcionó un renovado ímpetu y ocasionó una transformación de la vida de esta mujer.

Tanto es así que, dos años después, en agosto de 2005, Hilary Lister fue la primera persona cuadri-pléjica en atravesar el Canal de la Mancha en solitario, desde Dover hasta Calais, tras seis horas de navegación.

Un velero de 20 pies de eslora con las caracteristicas de un barco de Copa America, marca Artemis 20 y llamado Malin, fue acondicionado para integrar un sofisticado sistema de guiado y navegación que emplea novedosas tecnologías de movilidad para personas con discapacidades motoras severas.  Se trata del sistema “sip and puff” (literalmente, “sorber y soplar”) basado en un mando central accionado por la boca del navegante, el cual, a la vez, se integra en un casco muy ligero situado en su cabeza. De esta manera, el piloto puede ejecutar las maniobras precisas, con-trolando las velas y el timón por medio de soplidos y aspiraciones sobre unos tubos de control que convierten las señales en órdenes electrónicas concretas. Con mucha pericia, Hilary fue capaz de su-perar una travesía de elevada dificultad, dadas las condiciones de turbulencia marina que suelen esconder las aguas del Canal. En aquel momento, su gesta tuvo mucha repercusión mediática y Hilary no se cansó de explicar que “el desafío del Canal realmente salvó mi vida. Navegar me da una sensación de libertad que pensé haber perdido para siempre”. La compañía británica Pindar, de comunica-ciones y servicios, patrocinó la aventura.

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